Las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM)
se aplican a todos los procesos de manipulación
de alimentos y son una herramienta fundamental para la
obtención de un producto inocuo, saludable y sano.
De modo general podemos decir que las BPM son
recomendaciones que involucran los tres vértices
de la producción de alimentos: el personal involucrado,
las instalaciones donde se efectúa el proceso y
el producto fabricado. La implementación
de BPM es una herramienta básica para la obtención
de productos seguros para el consumo humano, que se centralizan
en la higiene y forma de manipulación. En el Código
Alimentario Argentino (CAA), más precisamente en
la Resolución Técnica MERCOSUR Nº 80/96
se establece la obligatoriedad del uso de BPM para todos
los establecimientos elaboradores-industrializadores de
alimentos.
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